Días pasados, El Nuevo Heraldo dialogó con la Licenciada en Kinesiología y Fisiatría Marianela Pili, referente del Centro de Rehabilitación Municipal de Adolfo Gonzales Chaves, quien junto a un comprometido equipo de trabajo lleva adelante la atención y el acompañamiento de personas que atraviesan diversos procesos de rehabilitación. En una extensa entrevista, la profesional repasó la historia y evolución del Centro, los servicios que actualmente se brindan, las patologías que se atienden con mayor frecuencia, los desafíos que impone la creciente demanda y los proyectos que impulsan para continuar fortaleciendo el espacio. Asimismo, destacó la importancia del trabajo interdisciplinario, la planificación permanente y el compromiso y calidad humana de cada integrante del equipo, factores que permiten ofrecer una atención integral, cercana y adaptada a las necesidades de cada paciente y su entorno familiar:
Sobre el Centro, ¿Desde cuándo funciona la institución en la comunidad? En este sentido, ¿Qué tipos de tratamientos y servicios ofrecen actualmente?
En la sede ubicada sobre Juan Elicagaray 627 funciona desde hace casi seis años el Centro de Rehabilitación, trasladado aquí durante la pandemia, ya que anteriormente el servicio se encontraba dentro del Hospital. El espacio, que tiempo atrás fue un boliche bailable y luego salón de fiestas de los jubilados municipales, requirió un importante proceso de adaptación para convertirse en un centro de rehabilitación. En términos generales, la principal impulsora de esta transformación fue María Inés Torchiari (Kinesióloga), hoy jubilada, quien reorganizó el servicio, gestionó recursos y sostuvo su funcionamiento en un contexto complejo. Durante la emergencia sanitaria, aunque la prioridad estaba puesta en las urgencias, en el aislamiento y la prevención de contagios, muchas personas dejaron de concurrir a kinesiología por temor, por lo que desde el sector se priorizó la atención de fracturas y tratamientos de kinesiorespiratoria. Como consecuencia de los cambios generados en los espacios institucionales, se decidió externalizar el servicio de kinesiología y, desde entonces, hace más de cinco años que desarrolla las actividades en este lugar.
El servicio que brindamos es integral, ya que no se limita a una única especialidad, sino que atiende tanto a pacientes agudos como crónicos. En el caso de los cuadros agudos, trabajamos principalmente con personas que atraviesan un postoperatorio, considerando que actualmente en Adolfo Gonzales Chaves se realizan numerosas intervenciones, como cirugías por fracturas, reemplazos de cadera, rodilla o lesiones de tobillo. Puntualmente, las patologías y áreas que se atienden desde el servicio de kinesiología abarcan la kinesioterapiarespiratoria, con atención espontánea y sin necesidad de turnos previos; fisioterapia en pacientes pre y postquirúrgicos; tratamientos vinculados a traumatología y ortopedia; rehabilitación de personas amputadas; abordajes de rehabilitación neurológica y neuromotora; y atención en psicomotricidad y trastornos del neurodesarrollo, ofreciendo una respuesta integral a una amplia variedad de necesidades terapéuticas. En lo Particular, actualmente cubro las guardias y, de lunes a viernes, recibo la comunicación desde el Hospital cuando una persona ha sido operada recientemente, lo que permite comenzar la intervención kinésica desde el primer momento, brindando cuidados, orientación e información necesaria para afrontar el proceso de recuperación una vez otorgada el alta médica. Posteriormente, tras el retiro de los puntos, se inicia la etapa de rehabilitación. Además, existe una disposición administrativa interna mediante la cual los afiliados de PAMI capitados en el Hospital continúan su atención en este Centro, mientras que quienes se encuentran capitados en la Clínica son derivados a ALPi.
¿Con qué equipo profesional cuentan para la atención de los pacientes?
Hoy en día, el servicio está integrado por dos Kinesiólogas que somos Marianina Zumarraga, que atiende los lunes, miércoles y viernes, y yo. Asimismo, forman parte del equipo Manila Codagnone, Terapista Ocupacional que brinda atención los martes y jueves; Luján Ibáñez, Secretaria del Centro; y Liliana Dimarco, Auxiliar encargada de las tareas de limpieza y mantenimiento. En mi caso, los martes y jueves atiendo principalmente a niños con patologías neurológicas crónicas, como parálisis cerebral y hemiparesia. Se trata de pacientes que requieren seguimiento durante largos períodos, con tratamientos sostenidos en el tiempo y la utilización de equipamiento específico para acompañar su proceso de rehabilitación y favorecer una mejor calidad de vida.
En cuanto a la dinámica de la tarea, trabajamos de 8:00 a 13:00 horas, organizando los turnos de acuerdo con las prioridades de cada situación. Actualmente contamos con pacientes en lista de espera y, si bien todas las personas tienen derecho a recibir atención, aquellos casos que requieren iniciar la rehabilitación de manera inmediata tienen prioridad, especialmente quienes atraviesan fracturas, postoperatorios recientes, patologías neurológicas o procesos derivados de amputaciones.
Siguiendo la línea de la pregunta, ¿Cuáles son las patologías o situaciones que atienden con mayor frecuencia?
Hoy en día, con la presencia de dos traumatólogos que realizan intervenciones quirúrgicas en el Hospital, atendemos una importante cantidad de pacientes postoperatorios de cadera y rodilla, además de lesiones frecuentes como desgarros y fracturas ocasionadas por accidentes domésticos, laborales o deportivos. También trabajamos con personas amputadas, aunque representan una menor proporción de los casos y, en muchos de ellos, llegan con patologías de base, como la diabetes, lo que implica un abordaje diferente. Asimismo, tratamos diversos cuadros dolorosos no crónicos, entre ellos algias y numerosas tendinitis de hombro, codo, muñeca y mano (todo miembro superior). Por otra parte, durante la temporada invernal aumenta considerablemente la demanda espontánea vinculada a bronquiolitis, bronquitis y neumonías en niños. En estas situaciones, los pacientes son evaluados inicialmente por el o la pediatra, quien los deriva al área de kinesiorespiratoria, donde reciben atención diaria hasta la resolución de su cuadro, siempre con el correspondiente seguimiento y acompañamiento médico. En estos casos, aclaro que se aborda tanto al niño como al adulto mayor.
Ante la complejidad de los casos que atienden, y en base a lo que nos contabas a priori ¿Mantienen articulación con el hospital u otras instituciones locales?
Trabajamos siempre por derivación, y suelo decir, en tono de broma, que los kinesiólogos somos “órdenes dependientes”, ya que nuestra labor se desarrolla a partir de la indicación y prescripción médica. Por eso, toda persona que llega al servicio para realizar una rehabilitación, ya sea de corta o larga duración, debe contar con una orden profesional, independientemente de que sea atendida por obra social o de manera particular.
Desde una mirada más macro, ¿Qué desafíos enfrentan hoy los centros de rehabilitación?
Creo que principalmente el mayor desafío que enfrentamos es la demanda. La demanda es muy alta ya que, hoy en día, el costo de cada sesión en el ámbito privado lleva a que muchas personas, incluso contando con obra social, elijan esperar para ser atendidas a través del Hospital. Más allá de que existe una lista de espera, debido a las prioridades de atención que mencionábamos anteriormente, consideramos que el servicio se encuentra organizado, ya que trabajamos con registros, listados de espera y un sistema de turnos que nos permite ordenar la asistencia y brindar respuesta a quienes requieren rehabilitación, dentro de las posibilidades y tiempos disponibles.
Con mirada al futuro, ¿Qué objetivos se han propuesto para el futuro de la institución?, ¿Planean incorporar nuevas tecnologías o servicios?
Siempre trabajamos con el objetivo de que el abordaje sea cada día mejor. No obstante, sería importante poder incorporar nuevos profesionales de la salud, especialmente en áreas como Fonoaudiología y Terapia Ocupacional, además de contar a futuro con mayor aparatología, particularmente para fisioterapia. Actualmente disponemos de dos equipos de mayor antigüedad y tres más nuevos, gestionados a través del hospital, los cuales requieren mantenimiento constante debido a la intensa demanda de atención. Nunca detenemos la actividad y los dispositivos se utilizan de manera permanente, ya que atendemos un promedio de 12 pacientes diarios, llegando incluso a 18, cada uno con diferentes complejidades y tiempos de tratamiento, lo que exige una adecuada organización. Precisamente, esa planificación permite que quienes concurren sean atendidos de manera inmediata, sin demoras, gracias a la coordinación operativa del equipo de trabajo y al aprovechamiento eficiente de los tres gabinetes, junto con todos los recursos disponibles, como paralelas, rampas, escaleras, camastros y demás elementos, garantizando que cada espacio sea funcional y utilizado de la mejor manera posible.
Por otra parte, también queremos destacar que algunos de los equipos de gimnasia, como las bicicletas, fueron donados por particulares, lo cual agradecemos mucho. Asimismo, contamos en el espacio con una urna identificada con el nombre de la Cooperadora del Hospital Ana P. Elicagaray, donde quienes lo deseen pueden realizar colaboraciones voluntarias. Todo el dinero recaudado se destina exclusivamente al mejoramiento del Centro, permitiendo la compra de toallas, bandas elásticas, pelotas y otros elementos necesarios, así como también al mantenimiento y reparación de los equipos y objetos que se deterioran con el uso diario, además de la adquisición de cortinas y otros insumos.
Lo que desees agregar.
En principio, siempre tratamos de cubrir todas las expectativas. Al tratarse de un servicio de salud, la demanda es muy alta, por lo que constantemente solicitamos paciencia a quienes concurren. Si bien nunca hemos recibido quejas, en ocasiones los tiempos de espera generan consultas; sin embargo, procuramos priorizar los casos más urgentes y a las personas que no cuentan con obra social. Además, existen tratamientos que, por la complejidad de cada cuadro, requieren alrededor de 30 sesiones consecutivas, lo que demanda una planificación permanente. Por ese motivo, mantenemos un contacto constante con traumatólogos y médicos, ya que el abordaje es integral. En lo personal, soy relativamente nueva en esta función; siempre acompañé el trabajo del área y, al asumir esta responsabilidad, continúo aprendiendo cada día. Contamos con un equipo flexible, comprometido con la escucha activa del paciente y con una comunicación fluida entre compañeras, a quienes les debo gran parte de este recorrido. También debo reconocer que me animé a asumir este desafío gracias a la confianza y generosidad de María Inés Torchiari, de quien he aprendido y sigo aprendiendo muchísimo. Para nosotras, el centro forma parte de nuestra vida cotidiana y, de algún modo, se convierte en un espacio propio. Por ello, procuramos desempeñarnos con profesionalismo y sensibilidad, acompañando tanto al paciente como a su familia, brindando orientación y herramientas que les permitan afrontar cada situación desde el respeto, la contención y el compromiso.









