Tras consagrarse Huracán Ciclista de Adolfo Gonzales Chaves en tricampeón de la Liga Regional Tresarroyense de Fútbol tras vencer, con seguridad y gran rendimiento, a Boca Juniors por 4 a 1 en la segunda final del certamen, disputada en la Bombonerita el pasado domingo, dialogamos con su Director Técnico, Juan Carlos Bermegui, quien con satisfacción, orgullo y profunda emoción compartió la alegría de tan importante logro y cierre del año. En su relato, reconoció como pilares fundamentales para el sostenimiento de su carrera no solo al respaldo constante del marco institucional y a los jugadores que responden a cada indicación con esfuerzo, compromiso, comunicación y compañerismo, sino también a su familia, que lo acompaña en cada decisión y en cada paso de este camino, siendo el gran sostén que le da fuerza para seguir adelante con proyección:
En principio y desde un lado personal, ¿Qué significó para vos volver a Huracán Ciclista, y cómo viviste emocionalmente ese regreso?
En principio, te cuento que el 14 de febrero de este año se presentó la posibilidad de irme a Mendoza al Club Pacífico. Si bien no hubo un contrato firmado, habíamos acordado trabajar todo el año allí, ganar el campeonato local y formar un buen equipo para el torneo regional, que creo lo han logrado. Sin embargo, se dieron algunas situaciones que generaron mi regreso. Yo siempre sostengo que los códigos y los valores no se negocian ni se traicionan, motivo por el cual volví a Chaves. En ese sentido, siempre me he manejado de esa manera, manteniendo los valores a la altura de cada circunstancia. Llegó un momento en el que entendí que no podía tomar otra decisión más que volver, aun sabiendo que perdía muchas cosas, tanto en lo deportivo como en lo económico. Pero en mi caso prioricé otras cuestiones, como te decía antes.
Y bueno, llegué nuevamente a Chaves un 27 o 28 de julio y creo que luego todo se alineó para que pudiera volver a Huracán. Como te decía antes, la idea no era regresar tan pronto, sino tener un tiempo para analizar decisiones, aunque siempre estuvo el pensamiento de volver a Chaves o a algún otro lugar. Justo al momento de regresar al pueblo, se dio que Huracán no tenía técnico, más allá de que la posibilidad de haber arreglado anteriormente en Desamparados o en Boca de San Rafael, Mendoza, no se pudo concretar. Si bien todas las alternativas eran importantes, uno también piensa y prioriza otras cosas, ya que instalarme en Mendoza implicaba todo un movimiento familiar. Por suerte, más allá de lo que te comentaba, pude volver a Huracán. Ciclista siempre fue y es muy especial para mí, sobre todo porque es una institución que me ha cobijado desde que llegué con 19 años. Por eso fue un regreso con muchas ganas, especialmente con el entusiasmo de volver a ganar cosas y generar nuevos logros. Nosotros, como equipo, sabíamos que teníamos la posibilidad de ganar el Anual otra vez, lo cual fue un factor que pesó mucho, y también el Regional. Sabíamos que si nos tocaba una zona que más o menos conocíamos, podíamos competir, no como el año pasado que nos tocó Bahía, donde tenían un equipo que estaba un paso más adelante que nosotros. Pero, por suerte, los chicos dieron un gran salto, crecieron y logramos pasar de fase.
Sobre el Equipo, ¿En qué condiciones encontraste al plantel al asumir nuevamente la conducción técnica y cómo trabajaste la motivación y la confianza de los jugadores para alcanzar un rendimiento sostenido?
Nosotros tenemos una forma de trabajar que se basa en el día a día, con constancia, exigencia e intensidad, siendo conscientes de que después de ganar siempre es un desafío difícil mantener ese lugar. Sin embargo, esto mismo se transforma en una motivación, en un estímulo para seguir creciendo, y se ve reflejado en la práctica: vos les preguntás a los chicos hoy y ellos están con todas las ganas de empezar el campeonato y volver a ganar. Por suerte, han logrado asimilar y mentalizar muy bien sus logros, y eso es algo que me llena de satisfacción. Cuando vine por primera vez acá, ellos no creían que trabajando con disciplina iban a conseguir tantas cosas, y lo lograron, lo que finalmente les dio más seguridad. Después, obviamente, está el trabajo diario y la predisposición de los chicos. En esta vuelta, cuando llegué nuevamente a Huracán, me encontré con un grupo casi igual al que había dejado, más un chico que vino de otra ciudad, Retamoso, el delantero, pero después ya conocía a todos.
Obviamente, los chicos también tienen que adaptarse a las formas de trabajar de cada director técnico, y eso siempre representa un desafío. En mi caso, tengo una dinámica de trabajo distinta a la del DT anterior, pero después de tantos años compartidos con el equipo no les costó volver a encauzarse en mis métodos. Cuando llegué esta última vez, fue necesario reinstalar algunas de las cosas que ya les había enseñado, aunque todo se resolvió rápidamente justamente por lo que te decía: la base de trabajo estaba sólida y los jugadores habían incorporado muchos aprendizajes. Todos los aportes que cada DT les ha dado, tanto Cristian Di Roco como en mi caso, han sido valiosos porque se reflejaron en resultados concretos: los chicos han salido campeones. Durante el tiempo que Cristian estuvo al frente, lograron conquistar el Apertura, y ese título les dio la posibilidad de disputar el Anual.
Justamente en función a lo que venimos hablando, ¿Qué análisis haces del rendimiento del equipo en la contundente victoria por 4-1 frente a Boca?
A nosotros lo que nos hizo muy bien fue trabajar la parte física, donde crecimos mucho, y jugar los ocho partidos del Regional, que nos dieron ese ritmo diferente que tuvo el equipo. En el caso de Boca, siguió jugando en la Liga local; en nuestro caso, como te decía, veníamos con otro ritmo, y al poner la intensidad que debíamos, eso generó que los jugadores tuvieran otra resistencia y se fortalecieran. Obviamente, siempre tenemos en cuenta aspectos de los equipos contrincantes, como por ejemplo dónde nos pueden hacer daño, cuáles son sus debilidades o fortalezas. En la Liga local conocemos a los equipos: cómo juega Boca, cómo juega Quilmes, Huracán, qué jugadores tienen. Pero cuando no hay información sobre un rival, como nos pasó con Ferro de Balcarce, Universitarios, Liniers, todo eso lo tenés que estudiar, buscar partidos, ir a verlos; son muchos factores que influyen en la preparación. Igualmente, en la semana no varía mucho, quizás cambiamos algunas cosas haciendo hincapié en dónde podemos avanzar o defender, pero eso no modifica nuestra forma de entrenar ni de jugar. Yo tengo una sola idea que hemos instalado en el grupo: la de ir siempre para adelante. Eso lo incorporé un poco de cuando era jugador y jugaba de delantero, y mi meta era siempre atacar, siempre ir hacia adelante.
Obviamente, en el proceso del campeonato hay frustraciones y partidos que se pierden. Mi idea siempre es que, ante esos tropezones, lo mejor es ser simple: no buscar cuestionamientos raros, sino analizar qué hicimos mal para reforzarlo. Justamente en la derrota es donde más trabajo la confianza con los jugadores. Por otro lado, también es importante el compañerismo y la convivencia en el grupo. Por algo ellos han tenido tantos títulos: sin grupo no se ganan tantas cosas. Obviamente, en el día a día aparecen tormentas y diferencias, pero siempre les digo a los chicos que esas discusiones sean mínimas o que sirvan como motivo para llegar a acuerdos. Hemos instalado una buena convivencia, y creo que eso se refleja claramente en los resultados.
Siguiendo un poco la línea de la pregunta anterior, ¿Hubo algún momento del partido en que sentiste que la historia podía cambiar de rumbo?
La verdad que no, sinceramente estaba convencido de que íbamos a cerrar el campeonato y terminar el 21 cerrando el año; tenía esa intuición porque veía a los chicos muy bien y eso me daba seguridad. Más allá de haber quedado afuera con Liniers, en la semana reforzamos cosas, analizamos al rival y comparamos. El domingo pasado, apenas entré a la cancha y vi cómo empezaron a jugar, ya estaba convencido de que lo íbamos a ganar. Esa sensación la transmito al grupo, pero siempre trato de que no se transforme en relajación, sino en motivación para hacer un buen trabajo. Mi mensaje es simple: además de competir, es importante que haya comunicación. Ellos saben que cuando marco algo que no me gusta lo hago desde un lugar de orientación para que crezcan, y por suerte, aunque no siempre estén de acuerdo, entienden que es para el bien del grupo y lo han capitalizado.
Mas pensando en futuro, ¿Qué desafíos imaginas para Huracán Ciclista después de esta nueva consagración, y cuáles son los próximos objetivos que te planteas como DT junto al club?
Sinceramente no es una respuesta que pueda darte porque aún no lo tengo decidido; tenemos que juntarnos con los dirigentes. No obstante, hay una articulación con la Institución y ellos siempre apuntan a tener la vara alta. Por suerte, siempre he tenido el respaldo del Club: cuando tomamos decisiones fuertes, la Comisión estuvo detrás apoyando. Nosotros tenemos un gran sentido de pertenencia; de hecho, cuando vine por primera vez no había pelotas, no teníamos luces y entrenábamos dos veces por semana, y hoy ver al Club en este crecimiento me llena de orgullo y alegría. La gente también se ha acostumbrado a este avance de Huracán, tanto deportivo como institucional, acompañando siempre con apoyo y confianza. Obviamente, cuando hay un crecimiento así se necesita respaldo desde distintos lugares porque el gasto para sostener al Club es mayor. Hoy en el cuerpo técnico somos cuatro: Pirosanto (Ayudante de campo), Larre Ariel (Ayudante de campo)—que incorporé cuando vine— y Nacho Milla (Preparador Físico); el año pasado tuve a Cristian Raba, que es un fenómeno y nos ayudó mucho.
Pero volviendo a lo que me preguntabas, todavía no tengo una decisión tomada. Si hubiera continuidad, lógicamente vamos a mantener la vara alta y sostener lo logrado con la intención de superarnos día a día. No es que dude en querer seguir, pero necesito unos días para analizarlo, porque los objetivos y la proyección dependen de esa decisión. No considero que el ciclo esté terminado, hemos hecho mucho, aunque a veces también uno analiza desde el crecimiento deportivo, y por eso es importante ser responsable con la decisión teniendo en cuenta todo. Cuando decido continuar en un club me influyen los valores y el compromiso personal asumido, por lo que siempre pienso bien cada paso.
Lo que desees agregar.
Sinceramente, solo tengo agradecimiento. En particular, a todos los dirigentes del Club que vuelven a confiar en mí, a toda la gente que siempre está apoyando a Huracán con respeto, y muy especialmente a mi familia, que siempre está detrás bancando cada decisión y cada traslado. Llevo 38 años de casado con mi esposa Marcela, que me aguantó y sigue aguantando toda mi carrera y mi locura; muchas veces incluso tuvimos que convivir a la distancia por el trabajo, y eso no es fácil. Quiero hacer esta mención porque con ella luchamos juntos toda la vida, al igual que con nuestros hijos Paula y Matías, que tuvieron que transitar cambios de colegios en distintos lugares, pero siempre estuvimos los cuatro unidos. Creo que hemos tenido unas 17 mudanzas, más o menos, y quiero que ellos sepan que me acuerdo y valoro todo lo que hicieron y hacen por mí, siempre acompañando. Estoy super agradecido y orgullo de ellos, mi familia!!!

