El pasado sábado 12 de abril se conmemoró en nuestro país el Día del Decorador, una fecha especial que nos llevó a dialogar con el Sr. Edgardo Coronel, reconocido y muy querido artista en nuestra comunidad. Su trayectoria abarca múltiples facetas: profesor, maestro ceramista y diseñador de vestidos de novia, lo que demuestra su talento y sensibilidad para la estética y la creación. En nuestra conversación, “Kako”, como todos los conocemos, compartió con entusiasmo cómo fueron sus primeros pasos en el mundo de la decoración, así como los desafíos y aprendizajes que ha acumulado a lo largo de su recorrido. Su historia refleja el compromiso y la pasión con la que ha construido su camino, dejando una huella imborrable en el ámbito artístico y decorativo:
¿Qué te inspiró a convertirte en decorador y cómo defines tu estilo personal? Siguiendo la línea de la pregunta, ¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentas al trabajar con distintos tipos de espacios y clientes?
Yo no siento que haya algo específico que me definiera como decorador, más bien todo surgió porque hubo personas que confiaron en mi buen gusto o en algo similar, y me contrataron para intervenir en sus hogares. Comencé haciendo remodelaciones, ampliaciones y distintos proyectos que se fueron convirtiendo en este nuevo trabajo. Todo esto siempre ha formado parte de mi faceta artística. En mi labor, intento entender las tensiones y los deseos de los clientes; en ocasiones me dejan la llave de su casa para que trabaje completamente a mi gusto, y he tenido varias oportunidades de hacerlo. Otras veces interpreto sus ideas, considerando elementos ya existentes en sus hogares como base para mis propias propuestas. Siempre busco que mis ideas sean originales y perdurables, pues no me interesa diseñar algo que simplemente esté de moda. Las modas son pasajeras, y por eso prefiero un enfoque más clásico. Me atraen los muebles y telas de estilo tradicional, incluso los colores, aunque en ciertas ocasiones he optado por tonos más intensos o fuera de lo convencional, dependiendo de la situación. Además, me interesa que lo que hago sea funcional, no solo un adorno. Por ejemplo, al diseñar un mueble, siempre pienso en su utilidad y adaptabilidad.
¿Cómo equilibras el diseño con la funcionalidad al planificar un proyecto? En este sentido, ¿Qué consejos darías a alguien que quiere mejorar su espacio pero tiene un presupuesto limitado?
Siempre busco que la decoración tenga armonía con el espacio en su totalidad, pero evitando excesos, porque muchas veces menos es más. Esto es especialmente importante cuando trabajo con personas que desean mejorar su espacio con un presupuesto limitado. Una de mis propuestas es explorar casas de remates, compraventas y otros lugares donde se pueden encontrar piezas únicas y encantadoras. Mantener una mente abierta es clave, ya que a menudo puedo ver potencial en objetos aparentemente simples o descartados. Cuando encuentro algo que llaman «cachivaches,» los imagino restaurados y colocados en su lugar final, completamente terminados. Disfruto mucho visitando chatarrerías y tiendas de segunda mano, donde puedo adquirir piezas usadas para darles una nueva funcionalidad, una capa de pintura o algún cambio que las transforme. Este enfoque es el que propongo a quienes desean un cambio significativo con recursos reducidos.
¿Cuál ha sido el proyecto más memorable que has realizado y qué lo hizo especial?
Si me preguntas por mi proyecto más memorable, no creo que pueda señalar uno en particular, ya que en mi trabajo trato de que todo lo que hago sea especial y único, pensado específicamente para cada cliente y para las personas que lo disfrutarán. Esto mismo me ocurre en mi propia casa. Por ejemplo, reflexiono mucho sobre cada detalle: desde el lugar ideal para colgar un cuadro, hasta cómo colocar una cortina y elegir la tela adecuada, asegurándome de que cada decisión tenga un impacto duradero. Sin embargo, esa misma atención al detalle hace que sea difícil cambiar ciertos elementos. Un ejemplo es mi baño, que está empapelado; aunque el papel ya muestra desgaste, me resulta complicado reemplazarlo porque me he acostumbrado tanto a mi elección original que me parece perfecta.
¿Algún mensaje que desees agregar?
Para finalizar, quiero agradecerles sinceramente esta oportunidad de hablar sobre un tema que quizá no es tan conocido. Muchas personas me identifican como profesor, maestro de cerámica o incluso como alguien que diseña ropa de novia, pero todo lo que hago está profundamente relacionado con el arte. Me considero, ante todo, un artista, más que un decorador, modisto o cualquier otra cosa, porque tengo la capacidad de crear prácticamente cualquier cosa, incluso una torta, que no solo será deliciosa, sino también visualmente hermosa. Agradezco que hayan pensado en mí para esta nota, ya que tanto la construcción como las refacciones y la decoración son pasiones que disfruto enormemente. Y, por supuesto, quedo a tu disposición para cualquier otra ocasión en la que necesites mi colaboración. Nuevamente, muchas gracias.

