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viernes 24 de abril del 2026

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Chaves: El balance de Juan María Dekker sobre el 72° Campeonato Nacional de Vuelo a Vela resalta organización, convocatoria, rendimiento y participación ciudadana

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A solo 13 días de culminar tan importante Evento, en diálogo con el Nuevo Heraldo, Juan María, Jefe de Operaciones este año, subraya que organización, convocatoria, acompañamiento comunitario, clima y horas de vuelo, entre otros factores, se alinearon para un Campeonato histórico.

A tan solo trece días de la culminación del 72° Campeonato Nacional de Vuelo a Vela realizado en nuestra ciudad, tuvimos la oportunidad de dialogar con Juan María Dekker, quien este año asumió el rol de Jefe de Operaciones, un desafío que implicó nuevas responsabilidades para la organización de este prestigioso evento. Juan María, profundamente ligado al Club de Planeadores Otto Ballod por tradición familiar y vocación —legado de su padre «Poty» Dekker y de su abuelo «Dany», queridos y reconocidos pioneros y emblemas del volovelismo — comparte con nosotros un emotivo balance sobre lo que significó el desarrollo del campeonato. Más allá de los resultados deportivos, su mirada nos invita a recorrer el proceso de planificación, la convocatoria, la convivencia entre los pilotos y la respuesta de toda la comunidad, aspectos que, entre otros factores, dieron vida y sentido a esta edición histórica:

A modo de balance, respecto a la participación que tuvo este último evento ¿Cómo evaluas la respuesta de pilotos y clubes a la convocatoria de este Campeonato de Vuelo a Vela? En ese sentido, ¿Qué expectativas tenían en cuanto al número de inscriptos y cómo se compara con la realidad transitada?

               En la etapa previa a la realización del Campeonato, se decidió junto al equipo de trabajo conformado con integrantes del Club de Planeadores dar forma a la organización de un evento que representó un verdadero desafío, ya que, si bien se han realizado numerosos campeonatos, en esta ocasión participaron muchos nuevos competidores. Originalmente previsto para dos clases —Standard y 15 metros—, a último momento se incorporó la clase Open, transformándose en un Campeonato Multiclases con la participación de 66 planeadores y 10 aviones remolcadores. La coordinación estuvo a cargo de Mario Reynoso como Director del Campeonato, en mi caso, me desempeñé como Jefe de Operaciones, Lucas Berengua —oriundo de Azul y miembro del Servicio Meteorológico Nacional en Buenos Aires— en el área de Meteorología, y Sergio Solfa en Cómputos y Deportiva junto a Reynoso. Cada equipo contó con colaboradores fundamentales: en Meteorología, Agustín Orellano y Mariana Vázquez realizaron vuelos de sondeo diarios con instrumental específico; en Operaciones, el grupo estuvo integrado por Marcelo Navarro, Guillermo Di Rocco y José Herrera en balanzas, además de Ricardo Pili y Marcelo Montes, entre otros. Desde las 7 de la mañana, el equipo se reunía para planificar la jornada, definir las pruebas en función de la meteorología y establecer la pista de despegue y aterrizaje más adecuada, garantizando rapidez y seguridad en cada operación.

               En relación a lo que me preguntabas de las expectativas, este año el Campeonato superó ampliamente las mismas: tras convocar 50 planeadores en la edición anterior, alcanzamos la cifra récord de 66 participantes, pese a dos bajas de último momento. Fue un campeonato especial, con diez días oficiales de vuelo y jornadas previas de entrenamiento que generaron un clima de energía y entusiasmo entre los pilotos, quienes destacaron la organización y el recibimiento en Chaves. Desde el Club se realizaron importantes mejoras en baños, camping, hangar y pileta, con apoyo del municipio y del Club San Martín, lo que permitió ofrecer instalaciones renovadas. La presencia de los mejores pilotos argentinos, que suman puntos para integrar el equipo nacional rumbo al Mundial, dio al evento un carácter exigente y a la vez gratificante, consolidando al campeonato como una verdadera fiesta del vuelo a vela.

               El clima acompañó de manera excepcional, permitiendo realizar pruebas largas que marcaron la historia del campeonato: la mayoría de 300 kilómetros, dos de 500 y una de 700 en la clase grande. La comunidad de Chaves volvió a destacarse por su hospitalidad, generando en los participantes el deseo de regresar por sentirse cómodos, seguros y bien recibidos. En lo personal, asumir el rol de Jefe de Operaciones —cargo que durante años desempeñó Iván Orellano— representó un gran desafío, pero con el trabajo coordinado de todo el equipo logramos cerrar el campeonato con aproximadamente 650 despegues y aterrizajes, todos seguros y sin accidentes, lo que nos dejó profundamente satisfechos y felices.

En función a lo que nos venís comentando, respecto al desarrollo del evento, ¿Cuáles fueron los principales desafíos organizativos para llevar adelante esta 72 edición del campeonato?

               Si bien el Campeonato comenzó en los primeros días de enero, nosotros empezamos a trabajar muchísimo antes, como te decía, con la puesta a punto del Club, la preparación de la papelería y las inscripciones, y con toda la gente colaborando en distintas tareas. Durante los fines de semana se pintaron las instalaciones, se mantuvo el pasto y se realizaron mejoras necesarias para recibir a los participantes. En sí, la dinámica de trabajo fue la misma de siempre, aunque con la incorporación de gente nueva que se fue sumando al equipo y aportando su esfuerzo. En lo personal, asumir la responsabilidad de desempeñarme como Jefe de Operaciones representó un gran desafío, ya que implicó definir detalles hasta último momento para que todo funcionara correctamente. Por suerte no faltó nada, y aunque contamos con la infraestructura necesaria, siempre hay aspectos que se pueden mejorar, tarea de la que nos hemos ido ocupando con tiempo y dedicación.

Ante la complejidad organizativa, y siguiendo la línea de la pregunta anterior, ¿Cómo se articula el trabajo entre la organización, los clubes y las instituciones locales?

               Hemos logrado articular de manera muy positiva con el Municipio, que nos brindó apoyo concreto a través del aporte de maquinarias para mantener el Club, la mejora de caminos y mano de obra destinada a distintas tareas. En lo que respecta a la inauguración del Campeonato, contamos además con el acompañamiento del Área de Cultura, que organizó una apertura muy linda y emotiva, con reconocimientos a deportistas locales de diversas disciplinas, y un cierre igualmente significativo con la entrega de premios. Todo esto llamó la atención incluso del Presidente de la Federación, quien destacó la particularidad de que nuestro Club abra espacios de colaboración con instituciones ajenas al vuelo a vela, como el Club San Martín, al que confiamos la gestión de la pileta, la proveeduría y la cena, trabajando en conjunto para que ambos clubes obtengan beneficios. En otros lugares, el vuelo a vela suele ser un círculo cerrado, poco conocido por quienes no pertenecen a la actividad; sin embargo, aquí sucede lo contrario: la comunidad se acerca siempre al Club, más allá de su interés o no por el deporte, disfruta de las instalaciones, comparte un mate y se siente parte. Ese acercamiento, que valoramos y cuidamos, no ocurre en todos los clubes, ya que muchos están alejados de las ciudades y eso genera muchas veces cierta brecha.

En función a este acercamiento del Club con la Comunidad, ¿Sentís que el pueblo acompaña cada vez mas o se sienten representativos del Vuelo a Vela?

               La verdad que yo creo que sí, porque a mucha gente de Chaves le interesa y le gusta que haya un Campeonato, que llegue a la ciudad gente de afuera. Más allá del movimiento social que genera, esto también aporta una dinámica distinta al pueblo, fortalece lo comercial y, desde lo anímico, le da otra impronta a Chaves. Desde un análisis social es evidente su impacto, aunque en lo deportivo no sé si ha crecido el interés por la disciplina. Nosotros tratamos siempre de difundir y promocionar lo que hacemos, ya sea a través de los cursos de piloto que se dictan en el Club o mediante los vuelos de Bautismo, fomentando la actividad desde las redes de la institución, la cartelería informativa sobre la ruta o los medios de comunicación. Entendemos que muchas veces el factor económico puede influir, pero siempre invitamos a la gente a acercarse, porque los costos del curso son accesibles y, además, las personas pueden participar desde otros lugares: aprender, interiorizarse, ayudar o colaborar en alguna actividad. Siempre se puede ser parte desde algún lugar, más allá de lo estrictamente formativo, y esa apertura es lo que simboliza el espíritu de nuestro Club y de la comunidad.

Volviendo al tema del clima, factor determinante en el vuelo a vela. ¿Cómo acompañó para el desarrollo de las pruebas? En este sentido, ¿Hubo jornadas especialmente favorables o complicadas que marcaron el ritmo del campeonato?

               La realidad es que nosotros nos juntábamos muy temprano junto con el meteorólogo para evaluar las condiciones que podían determinar las pruebas. Había jornadas que comenzaban con mucho viento, pero terminaban generando pruebas espectaculares, con térmicas fortísimas de 5 o 6 metros por segundo. Después se dieron días larguísimos de vuelo, en los que a las seis o siete y media de la tarde todavía había planeadores con más de 1000 metros de altura, algo que realmente nos costaba procesar. También hubo jornadas de 7 u 8 horas volables, lo que demuestra que todos los factores, especialmente los climáticos, se dieron para que fuera un gran Campeonato. Obviamente, si bien la meteorología acompañó, año a año la tarea del meteorólogo es más exacta. En este sentido, Lucas no se equivocó ni un solo día: todos los modelos que utilizó para elaborar la meteorología diaria se terminaron cumpliendo. Esto, sin dudas, se lo atribuyo principalmente al conocimiento de Lucas y también al aporte de los avances de la tecnología, que permiten una precisión cada vez mayor.

A modo de balance, ¿Algún mensaje que desees agregar?

               Yo te vuelvo a repetir: la verdad que fue un Campeonato excepcional en todo sentido, desde lo organizativo, desde la meteorología, la convocatoria y desde la parte deportiva. Porque si bien se volaron días estupendos, se trabajó al máximo para que fuera un campeonato competitivo. Hubo jornadas que no fueron fáciles para ciertas pruebas, pero de alguna manera se exigió y se acompañó a los pilotos para que demostraran la capacidad que tienen, ganaran seguridad y confianza. Son los mejores pilotos de Argentina, y en un Campeonato Nacional era importante que pudieran mostrar todo lo que saben hacer. Así fue, y quedó demostrado en los resultados que te comentaba al principio. Es un Campeonato que va a quedar en la historia del Club, del Vuelo a Vela Argentino y de la Federación, por la cantidad de días volados, las pruebas realizadas, la exigencia de los pilotos y cómo sacaron lo mejor de sí. Ellos estaban agradecidos, porque querían eso: las condiciones estaban dadas y se les brindaron todas las herramientas e información para que pudieran afrontar las pruebas más allá de las dificultades. Si bien fue una competencia hasta el último día, todo esto generó entre los pilotos un ánimo positivo, que se reflejaba también fuera del evento, donde compartían otros momentos juntos.

               Y bueno, ahora ¿a qué aspiramos? Te cuento que en el año 2027 va a haber un Campeonato en la ciudad de Santa Rosa, La Pampa, y otro en la ciudad de Azul. Ya para el año 2028 existe la posibilidad de que se realice en Argentina un Campeonato Sudamericano, motivo por el cual desde el Club presentamos una nota a la Federación para que se evalúe la opción de hacerlo en Gonzales Chaves. Y, obviamente, queremos expresarle a la comunidad que el Club siempre está abierto, más allá de que por una cuestión de mantenimiento de las pistas hubo que restringir algunos accesos, lo cual debimos cumplir por disposición de ANAC, que es la autoridad que regula la aviación civil y establece normas de seguridad. La realidad es que, si nos guiáramos en su totalidad por esas normas, nadie podría ingresar a las pistas que no fuéramos nosotros, los que vamos a volar. Pero en nuestro caso quisimos ser flexibles y al mismo tiempo responsables, por eso colocamos alambres y cartelería en el sector, ya que justamente nos encanta que la gente esté, que se acerque al Club, que disfrute de los espacios y que también se permita consultar por los vuelos de bautismo o por el inicio de los cursos de piloto, que generalmente arrancan en marzo. Y aquel que no pueda hacerlo por una cuestión de edad o cualquier otro motivo, también puede acercarse a aprender de la actividad, a darnos una mano como Club, porque una vez al mes nos juntamos y compartimos un buen asado, charlas, intercambiamos ideas, se puede ser parte desde distintos lugares, y eso nos ayuda a crecer.

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