En un emotivo y simbólico acto, del cual participaron gran cantidad de vecinos, familias y fieles —incluso personas que viajaron desde distintos lugares para acompañar— hoy quedó inaugurada la Ermita de la Virgen María de la Luz, ubicada en la intersección de las calles Santa Fe y San Juan.
La alocución inicial del encuentro estuvo a cargo de la Sra. Alicia La Canale, miembro de las Amigas de la Luz de María. En primer término, la reconocida artista y mosaiquista Lorena Faiad expresó su agradecimiento y reconocimiento por haber formado parte del proceso de creación de la imagen de la Virgen.
Seguido, el señor Fabio Marochi, colaborador del Padre Pablo Deiro, estuvo en su representación a cargo de la bendición de la Ermita.
Posteriormente, Dolores Berceche, impulsora de esta gran idea y representativa obra, se presentó ante el público con entusiasmo y emotividad, manifestando:
«Quiero manifestar mi agradecimiento a cada una de las personas que me escuchó, apoyó y motivó para realizar esta obra. Gracias por creer y confiar en mi intención… Para los que no saben quién soy, nací en esta ciudad, me crié en el campo junto a mis padres y dos hermanos, hice la educación primaria en una escuela rural, la secundaria luego pupila en Tres Arroyos. Continué los estudios para docencia, trabajé 29 años en escuelas rurales, formé una hermosa familia y me jubilé en el año 2013. Gracias a Dios, tuve la suerte de realizar viajes de placer y cada vez que visitaba un templo religioso y veía la imagen de cualquier Virgen brotaba una fuerte emoción que no entendía y no podía controlar, pero sí me dejaba un gran regalo: muchísima paz… Comencé a comentarlo, a compartirlo, a investigar, a buscar cada advocación de María y descubrí así la Virgen Nuestra Señora María de la Luz. Busqué su historia, también dónde estaba en la Argentina para visitarla y conocerla, y no había nada, no había ermitas y entonces me lo propuse: ¿Por qué no?… Buscando un lugar para esto, me emocionó este, dije: ¡Es acá! Busqué el nombre de sus calles: Santa Fe (Fe) y San Juan (Juan el Bautista, primo de Jesús, protección), y así cada día creció en mí el amor profundo por María de la Luz… Luz, palabra corta de tres letras pero grande y eterna como Dios.»
Conmovida, Dolores continuó diciendo:
«Por todo esto, les hago entrega a todos de esta ermita con la Virgen María de la Luz para toda la comunidad, para toda la humanidad, para todos mis amores de mi sangre y de mi corazón, para todos los que conozco, para todos los que no conozco personalmente y quizás no tenga la posibilidad de conocerlos, para todos los niños, jóvenes, adultos y mayores… En especial esta ofrenda maravillosa para mi hija María Milagros… Regalo este sitio de luz, esta ermita, ya no es mía, es de todos ustedes, para toda la comunidad, para toda la humanidad. Por eso queda abierta la invitación para que la usen, la utilicen en grupos, en solitario, promoviendo encuentros, momentos, ceremonias de oración cada vez que cada uno lo desee.»
Continuando con su mensaje, Dolores Berceche expresó un profundo agradecimiento a todas las personas que colaboraron para hacer posible esta obra. En principio, agradeció al Sr. Roberto Jorge y su familia, por autorizar y ceder el espacio, acondicionarlo y embellecerlo para la construcción de la Ermita, respetando todas las normas legales de ubicación y dimensiones. También destacó a Lorena Faiad, artista y mosaiquista, quien con profesionalismo comprendió y plasmó con su arte su intención; a Franco Capotosti, que se involucró y colaboró a la distancia con gran compromiso; a Carlitos Ferraris, responsable de la construcción, por su entrega; y a cada colaborador que trabajó con dedicación, compromiso y amor para hacer realidad esta obra de fe y comunidad.
Finalmente, en un momento de recogimiento, Dolores pidió a los presentes cerrar los ojos y escuchar la oración atribuida al Papa León XIV: “María, madre de la Iglesia, ayúdame a fortalecer mi espíritu para soportar los tiempos difíciles que la vida me trae. Enséñame a entregar mis cargas, mis miedos, mis ansiedades en las manos de nuestro Padre Dios, sabiendo que Él proveerá todas mis necesidades. Envuélveme y rodéame con tu amor maternal, ayúdame a crecer en la fe, la esperanza y el amor. Amén.”
Asimismo, la intendenta municipal Lucía Gómez estuvo presente en el acto, ofreciendo palabras de agradecimiento y reconocimiento a Dolores Berceche y a todas las personas que hicieron posible la creación de este espacio de fe y comunidad.
Para concluir, en un gesto de fraternidad y unión, se realizó un saludo y abrazo general, tras lo cual se procedió a repartir las estampas de la Virgen María de la Luz a todos los presentes, como símbolo de bendición y recuerdo de este acontecimiento comunitario.


















