Hoy, 4 de febrero, se celebra el Día Mundial contra el Cáncer con el objetivo de aumentar la concientización y movilizar a la sociedad para avanzar en la prevención y el control de esta enfermedad. La prevención y la detección temprana, a través de controles médicos periódicos, adquieren en el cáncer una importancia fundamental. Varios tipos de cáncer pueden prevenirse y otros pueden ser descubiertos a tiempo, favoreciendo el tratamiento y la curación. Incluso en aquellos casos en los que la curación no es posible, se puede retardar su progresión y mejorar la calidad de vida.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor del 40% de todos los cánceres pueden prevenirse adoptando prácticas saludables. Las recomendaciones para la población en general son claras y básicas: aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos; reducir la ingesta de grasas de origen animal y de ácidos grasos trans; realizar actividad física todos los días, al menos 300 minutos semanales; evitar el consumo excesivo de alcohol y el hábito de fumar; disminuir la exposición al sol, especialmente entre las 10 y las 16 horas, utilizando protección solar y ropa adecuada que cubra la piel; y efectuar controles clínicos junto con estudios complementarios indicados por el médico.

