
En el marco del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, la comunidad de Adolfo Gonzales Chaves realizó una intervención artística en la Plaza 25 de Mayo para recordar los 50 años del golpe militar de 1976.
La plaza se vistió de pañuelos blancos colgando, símbolo de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, pero también de la memoria viva que se construye colectivamente. No son solo pañuelos: son años, son manos locales que los hicieron, los pensaron y los colgaron.
En el centro de la intervención, como un latido que ordena todo, se evocaron los nombres de Carolina Barrientos y Beatriz Loperena, dos mujeres que forman parte de la historia de este pueblo y que siguen siendo nombradas como parte de su identidad.
La propuesta no se presentó como un recuerdo lejano, sino como una memoria compartida que se mantiene firme en la comunidad. Porque esto pasó acá. Y por eso la memoria no se suelta, se comparte.
El mensaje que atravesó la jornada fue claro: los pañuelos florecen, y en Chaves florecen con nombre propio. Una intervención que reafirma que la memoria es presente y que la justicia se construye desde lo colectivo.




