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sábado 25 de abril del 2026

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Competencia con alma colectiva

Pablo Muñoz y María de los Angeles Bardelli: Donde la competencia se convierte en comunidad, y la disciplina forja vínculos que trascienden generaciones

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En diálogo con El Nuevo Heraldo, compartieron la experiencia vivida en el 26° Campeonato Metropolitano de Taekwondo, realizado días atrás en Aldo Bonzi. Asimismo, María, recientemente consagrada Campeona en lucha en el Mundial disputado en Barcelona a mitad de este año, reafirma junto a Pablo la pasión profunda que ambos sienten por este deporte.

En un escenario donde la disciplina, el respeto y la superación personal se entrelazan con la pasión por el deporte, el pasado fin de semana se llevó a cabo en el complejo Don Bosco de Aldo Bonzi, Provincia de Buenos Aires, el 26° Campeonato Metropolitano de Taekwondo I.T.F., organizado por el Maestro Pablo Beorlegui, VIII DAN y presidente de F.A.I.T. En este marco, dialogamos con el SabumNim Pablo Muñoz, IV DAN, y con su pareja, María de los Ángeles Bardelli, III DAN y profesora de Educación Física, quien este año se consagró Campeona en lucha en el Mundial disputado en Barcelona. Ambos compartieron con nosotros sus vivencias en el ámbito competitivo, así como el profundo compromiso y amor que sienten por el taekwondo, una disciplina que no solo forma atletas, sino que transforma vidas y une pasiones:

¿Cómo vivieron ustedes y su equipo la experiencia de participar en el 26° Campeonato Metropolitano de Taekwondo?

              Pablo: El torneo Metropolitano es un evento emblemático que se ha consolidado como uno de los más importantes del país. Para dar una idea de su magnitud, la inscripción se cierra al alcanzar los 800 competidores. A pesar de contar con un equipo organizativo sólido dentro de la Federación, el nivel de exigencia es altísimo, ya que los alumnos compiten con pares que son, en muchos casos, hijos de atletas mundialistas, algunos con hasta cinco mundiales en su trayectoria. La jornada contó con la presencia de autoridades destacadas, entre ellos directivos de Confederación Argentina de Taekwondo I.T.F, y el presidente de la Confederación Argentina de Deportes, lo que reafirma el prestigio y la relevancia del certamen en el calendario deportivo nacional.

              En el marco del torneo, el taekwondo demuestra ser mucho más que una disciplina deportiva: es una práctica profundamente arraigada en lo familiar y lo comunitario. Ya sea que compita un niño o una niña, toda la familia acompaña, participa y se involucra en cada evento, reflejando una cultura que trasciende el combate. Aunque en la competencia el atleta se enfrenta solo en el área de combate, el proceso de aprendizaje en el dojang —el espacio de enseñanza— requiere del otro: compañeros que sostienen el escudo, corrigen detalles técnicos y colaboran en el desarrollo mutuo. Además, cada viaje competitivo implica un esfuerzo colectivo, donde se organizan actividades como rifas o ventas para recaudar fondos que cubran traslados y pasajes. Este compromiso comunitario, que incluye a las familias, es una tradición que se transmite de generación en generación en todas las escuelas.

              María de los Angeles: En nuestro caso, algo que nos sucede con frecuencia es que tenemos alumnos que hoy tienen 15 años y comenzaron con nosotros a los 4. Hemos acompañado su crecimiento y vivido junto a ellos cada etapa de su desarrollo. Siempre digo que el taekwondo es mi segunda familia: estar ahí, compartir con ellos, me genera una sensación de pertenencia muy profunda, y creo que es un sentimiento que se replica en todo el grupo. Como mencionaba Pablo, trabajamos constantemente para que todos puedan crecer, sin dejar a nadie afuera. En el último Torneo Metropolitano, por ejemplo, se becaron un montón de lugares para garantizar que todos pudieran participar. Fue un esfuerzo colectivo con un fuerte enfoque inclusivo, porque creemos que cada alumno merece la oportunidad de formar parte, sin importar las circunstancias.

              Siguiendo la línea de la pregunta anterior, ¿Cómo se desarrolló la dinámica del Torneo? ¿Qué aspectos destacarían del desempeño de sus alumnos en el campeonato, tanto en lo técnico como en lo humano?

              Pablo: El torneo se desarrolló en una sola jornada, con una impresionante participación de 800 competidores distribuidos en 10 áreas simultáneas de competencia. Cada espacio contó con árbitros, jueces y coachs que asistieron a los atletas durante sus presentaciones. Tras el acto inaugural, todas las categorías iniciaron sus combates al mismo tiempo, generando una dinámica intensa y coordinada. Una innovación destacada de este año fue la incorporación, por parte de la Federación, de un sistema de filmación integral que permitió registrar cada enfrentamiento en tiempo real. Esta herramienta no solo preserva la información de lo sucedido, sino que también facilita el análisis posterior y la transparencia del evento.

              En cuanto al desempeño de nuestros alumnos, lo que más destaco es la unión del grupo. Existe un profundo sentido de pertenencia que se manifiesta en la convivencia diaria y se intensifica en cada torneo. Aunque contamos con instructores que guían y enseñan, cuando llega el momento de competir, dejamos de lado los roles individuales y nos convertimos en un solo equipo.

              María de los Angeles: El grupo se caracteriza por ser compacto y sólido, con vínculos que se fortalecen día a día. Los chicos se apoyan mutuamente, no solo en los entrenamientos sino también en cada instancia competitiva, generando un ambiente de confianza.

              Pablo: Por otra parte, en los torneos siempre hay alguna anécdota que nos saca una sonrisa (y alguna que otra llamada de atención). Es que el taekwondo tiene sus formalidades: no es lo mismo charlar con un compañero que con un sexto o séptimo dan… ¡ahí hay que ponerse en modo serio! La disciplina es vertical, y respetar las jerarquías también es una forma de respetarse a uno mismo. A veces hay que ajustar detalles del protocolo, pero todo se hace desde la pasión y el disfrute, sin invadir las áreas de competencia. En lo técnico, estamos más que orgullosos: tenemos la suerte de contar con el maestro Pablo Beorlegui, nada menos que alumno del hijo del creador del taekwondo. Fue entrenador de la selección argentina en siete mundiales consecutivos —sí, siete— y en julio dio una master class en Tres Arroyos, donde quedó gratamente sorprendido por el nivel de nuestros alumnos.

En base a lo que nos están relatando, y focalizando la atención en la parte emocional, ¿El control mental en la disciplina es fundamental? En este sentido, ¿Cómo se trabajan las emociones para que no se condicione la práctica?

              Pablo: Justamente ahí es donde el taekwondo marca la diferencia. Para crecer en lo deportivo, primero hay que reconocer lo que uno siente: el miedo, por ejemplo, no se niega, se acepta. Si no lo reconocés, es difícil romper estructuras internas que te limitan. El miedo se respira, se atraviesa, y se deja ir. Hay métodos de entrenamiento que abordan esos estados emocionales, porque el combate no es solo físico: también es mental. En ese momento, todos los sentidos están puestos en el presente absoluto. No existe el pasado ni el futuro, solo el aquí y el ahora. Y esa conexión profunda con el instante se trabaja dentro de la dinámica del entrenamiento, donde cuerpo y mente aprenden a estar en sintonía. Lo más importante que tiene el taekwondo y todas las artes marciales es la lucha contra uno mismo.

              María de los Angeles: En ese contexto también se ponen en práctica los principios esenciales del taekwondo, como la cortesía, que se expresa en gestos simples pero significativos: el saludo antes y después de cada combate, o el pedido de disculpas ante una falta cometida entre compañeros. Estos actos no son meras formalidades, sino parte de una formación integral que busca cultivar el respeto mutuo. Otro valor central es el autocontrol, que no se limita al plano físico, sino que también abarca lo verbal y emocional. Aprender a dominar las propias reacciones es parte del proceso formativo que convierte al taekwondo en una disciplina que educa tanto el cuerpo como el carácter.

Sobre las escuelas que dirigen: ¿Cómo nació el proyecto, qué valores intentan promover desde el espacio y qué objetivos tienen a futuro?

              Pablo: Nuestra trayectoria en la enseñanza del taekwondo comenzó en Adolfo Gonzales Chaves en el año 1995, junto a un gran amigo, Matías de Battista. En aquel entonces dimos los primeros pasos en la formación de alumnos. Con el tiempo, él dejó la escuela y confió en nosotros al traspasar todos sus alumnos a Franco Muñoz, mi hijo. Matías ha sido —y sigue siendo— un pilar fundamental en nuestra carrera: una de esas personas anónimas pero imprescindibles, que siempre están impulsando cada proyecto. En Tres Arroyos también contamos con un apoyo invaluable: familias enteras que nos acompañan, con madres, padres e hijos practicando juntos. Es un privilegio que valoramos profundamente. A lo largo de los años, las escuelas han atravesado momentos de crecimiento y otros de menor matrícula, pero hoy, entre Chaves y Tres Arroyos, contamos con un sólido grupo de 120 practicantes que siguen fortaleciendo esta comunidad.

              María de los Angeles: Actualmente, contamos con cuatro sedes activas, en Tres Arroyos, además de una en Adolfo Gonzales Chaves, y recientemente hemos sumado nuevas escuelas en Coronel Suárez y Bahía Blanca. Estas incorporaciones forman parte de un trabajo conjunto con un instructor amigo que se integró a nuestra Federación, y al que acompañamos como grupo soporte. Cuando nos visitó nuestro maestro —como mencionaba Pablo anteriormente— organizamos una Master Class en la que viajamos, entrenamos y ajustamos aspectos técnicos. Procuramos visitar cada sede al menos una vez por mes para supervisar, acompañar y aportar al buen funcionamiento de cada espacio. Es un esfuerzo que, más allá de lo logístico, resulta profundamente gratificante por el vínculo que se fortalece en cada encuentro.

              Pablo: El taekwondo ocupa un lugar destacado en la Confederación Argentina de Deportes, posicionándose como el segundo deporte más practicado en el país, solo por detrás del fútbol. Este crecimiento sostenido se debe, en gran parte, a su capacidad de movilizar a la familia: en esta disciplina compiten desde niños de apenas 4 años hasta adultos de más de 60, generando un entorno inclusivo y multigeneracional.

              María de los Angeles: Justamente eso que mencionaba Pablo es lo que quería destacar: el taekwondo es un deporte profundamente inclusivo, sin grandes condicionamientos en cuanto a la edad para practicarlo. Se puede comenzar desde muy chico, pero también es posible entrenar y competir en cualquier etapa de la vida. Si uno se prepara con compromiso, más allá de la edad que tenga, puede llegar a representar al país en un Mundial, como me sucedió a mí, compitiendo con personas de mi misma edad (47 años) e incluso mayores. Esa amplitud es lo que hace del taekwondo una disciplina única, donde el crecimiento personal y deportivo está al alcance de todos.

María, justamente destacando esto que nos estas compartiendo, ¿Cómo has transitado la experiencia de representar a nuestro país y salir Campeona en el Mundial de Taekwondo disputado este año en la ciudad de Barcelona?

              María de los Angeles: Cuando nos enteramos el año pasado que el Mundial se realizaría en Barcelona, la noticia nos llenó de ilusión pero también de incertidumbre. Al principio fuimos al primer selectivo en Rosario, casi como espectadores, queriendo entender de qué se trataba. Pero lo que empezó como una simple curiosidad se transformó en un camino de esfuerzo y compromiso: competimos, sumamos puntos, y seguimos adelante. Viajamos al segundo selectivo que se llevó a cabo en Mar del Plata en febrero de este año, luego al tercero a Lomas de Zamora en abril, donde finalmente conseguimos todos los puntajes necesarios. Morena Araujo Mandolesi, una reconocida competidora de apenas 16 años (Juveniles), logró clasificar, y con ella se completaron las categorías. Así, emprendimos el viaje. La delegación argentina fue la más numerosa: 200 competidores acompañados por una marea de familias que no dudaron en estar presentes. Y una vez allá, ver las tribunas teñidas de celeste y blanco fue simplemente conmovedor. Era imposible no emocionarse al sentir que, aunque estábamos lejos, Argentina estaba más presente que nunca.

            La experiencia fue verdaderamente hermosa. La viví con intensidad y la disfruté al máximo, especialmente teniendo en cuenta mi edad y todo el esfuerzo que implicó llegar hasta allí. Me preparé con dedicación: gimnasio, nutricionista, entrenamientos… fue un proceso enriquecedor en todos los sentidos. Más allá de lo deportivo, lo que se genera en estos encuentros es un intercambio cultural profundo, vínculos que se forman y se sostienen en el tiempo, una comunicación que trasciende fronteras. Le contaba a Pablo que, estando allá, lo que uno ve es impresionante: te encontrás cara a cara con los mejores del mundo en cada categoría. En otros mundiales, Argentina siempre se destacó por su superioridad, pero en este en particular se notó un gran equilibrio en los rendimientos y resultados. Y eso es algo muy positivo, porque te impulsa a exigirte aún más, a seguir creciendo y trabajando con más compromiso que nunca.

              ¿Qué aprendizaje te ha dejado este mundial y cuáles son los principales disparadores que has logrado incorporar para tu crecimiento deportivo?

              María de los Angeles: Aprendizajes, muchísimos. Esta fue una experiencia profundamente enriquecedora, llena de momentos que me marcaron y me hicieron crecer. Siempre que me preguntan, lo primero que destaco es cómo este proceso me permitió medirme, conocerme más, y descubrir nuevas capacidades. Me generó un estímulo enorme, una motivación genuina por seguir entrenando y de querer prepararme para estar presente en el próximo Mundial, que aún está a tres años de distancia y del cual se habla que podría realizarse en Irlanda. Volviendo al Mundial de Barcelona, ver a los chicos competir en la categoría de nuestros juveniles me hizo pensar en todo el talento que tenemos acá. Ellos también deberían estar ahí, porque tienen las condiciones, el nivel, el compromiso… pero muchas veces lo económico se convierte en una barrera difícil de superar. Y eso duele, porque sabemos que el potencial está, solo falta que las oportunidades sean accesibles para todos.

              Por otra parte, una vez que terminé de competir y al día siguiente, cuando todo se vuelve más relajado, empezás a compartir charlas con gente de distintos rincones del país, personas que quizás no ves tan seguido pero con quienes te une esta pasión. En esas conversaciones, les contaba que, como tantas otras familias, tuvimos que hacer un enorme esfuerzo para poder estar presentes en el Mundial. Fue un sacrificio que, más allá del recorrido transitado, se siente profundamente gratificante. En nuestro caso, llegamos incluso a vender un auto para estar y hasta sacar un crédito para que nuestro hijo Franco pudiera viajar como coach. Lo mismo ocurrió con la familia de Morena y con tantos otros competidores que, con compromiso y amor por lo que hacen, movieron cielo y tierra para cumplir este sueño. Esa entrega, ese esfuerzo compartido, es lo que le da aún más valor a cada momento vivido allá.

Lo que deseen agregar.

              María de los Angeles: Queremos invitar a todas las personas, sin importar la edad que tengan, a que se acerquen a practicar taekwondo. Es momento de romper con esas barreras culturales que muchas veces nos hacen creer que la edad es un límite para comenzar algo nuevo. El taekwondo es mucho más que un deporte: es una disciplina formativa que fortalece el cuerpo, la mente y los valores.

              Pablo: Queremos invitar a toda la comunidad al Torneo de Taekwondo de la ciudad de Tres Arroyos, que se realizará el próximo 23 de noviembre en el Polideportivo Municipal. Será una jornada muy especial, con la presencia de nuestro Maestro Pablo Beorlegui y la participación estimada de alrededor de 400 competidores de distintas localidades. Por supuesto, estará presente la Escuela de Gonzales Chaves, dirigida por mi hijo Franco, quien ha logrado conformar un grupo sólido, competitivo y de muy buen nivel. Más allá de los distintos gobiernos que han pasado, en Chaves siempre hemos contado con un valioso apoyo local, tanto en recursos como la utilización de las Combis para los traslados, lo cual agrademos profundamente. Además, queremos compartir que el 28 de septiembre estaremos compitiendo en Villa Gesell junto a las escuelas de Chaves y Tres Arroyos, y el 12 de octubre nos presentaremos en el torneo de Lomas de Zamora.

              María de los Angeles: Totalmente, el año todavía tiene mucho por ofrecer y seguimos con la energía bien arriba. Aún nos esperan varios torneos hasta diciembre, lo que representa nuevas oportunidades para seguir creciendo, compitiendo y fortaleciendo el trabajo que venimos haciendo. Además, en noviembre se viene la etapa final de los Juegos Bonaerenses, un momento clave que nos llena de expectativas y entusiasmo. Es mucho trabajo pero lo hacemos con ganas!!!

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