La tradicional Confitería París, ícono de Adolfo Gonzales Chaves, celebra sus 100 años de historia con una jornada especial dedicada a la comunidad que la acompañó durante un siglo. Fundada en 1926, este emblemático espacio ha sido testigo de innumerables encuentros, charlas y celebraciones que forman parte de la memoria colectiva del pueblo.
En el año 1951, la familia Lleral tomó las riendas de la Confitería París, cuando los hermanos Lolo, Negro, Julio y Antonio asumieron el desafío de sostener un espacio que ya era parte de la identidad chavesense. En 1966, Mario Antonio Lleral y “Coco” D’Anunzio continuaron con ese legado, reafirmando la vocación de servicio y el espíritu comunitario que caracteriza a esta esquina histórica. Desde 1983, Mario Lleral ha sido el único titular, acompañado por su esposa Graciela y sus cuatro hijos —Valeria, Luciano, Sebastián y María Paz— quienes hoy mantienen viva la tradición, transformando cada jornada en un homenaje a la memoria compartida y en una promesa de futuro para la comunidad.
Por tal motivo, el festejo tendrá lugar este viernes 1 de mayo, de 17:00 a 19:00 horas, en su clásica esquina de siempre. La propuesta invita a compartir anécdotas, sabores y un brindis por el futuro, en un ambiente que combina la nostalgia con la alegría de seguir siendo parte de la vida cotidiana de los vecinos.
Desde El Nuevo Heraldo se extiende una salutación especial a la familia Lleral, quienes con dedicación, atención cercana y compromiso constante transformaron a la Confitería París en un verdadero emblema de la comunidad. Su trayectoria consolidó un espacio representativo que va más allá de lo gastronómico, se convirtió en punto de encuentro. Este medio reconoce en su historia un ejemplo de perseverancia, identidad y tradición, valores que reflejan el espíritu de Adolfo Gonzales Chaves y que merecen ser celebrados con orgullo.
A lo largo de cien años, la Confitería París ha mantenido viva la esencia de los encuentros cotidianos, siendo parte de las mañanas, las tardes y los mejores recuerdos de generaciones enteras. Hoy, su centenario se convierte en un homenaje a la memoria compartida y a la vocación de servicio que la distingue.
Un siglo de tradición, un brindis por el futuro.

