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sábado 31 de octubre del 2026

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Chaves: La pasión por capturar momentos protagonizará este fin de semana la muestra de la artista Borgny De Hormaechea en el Espacio Cultural «Silvia Roggetti»

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En diálogo con El Nuevo Heraldo, la artista chavense reveló que fotografiar es mucho más que una afición, ya que le permite detener momentos únicos y transformarlos en recuerdos perdurables.

Este fin de semana, de 18 a 21 horas, con entrada libre y gratuita, el Espacio Cultural “Silvia Roggetti”, ubicado en Avenida Juárez 155 de nuestra ciudad, abrirá sus puertas para recibir la muestra fotográfica de la artista chavense Borgny De Hormaechea, una apasionada de la fotografía que, desde hace años, encuentra en cada imagen una forma de observar, interpretar y compartir el mundo que la rodea. A través de una mirada sensible y profundamente humana, sus fotografías invitan a detenerse en aquellos instantes cotidianos que muchas veces pasan inadvertidos, pero que encierran historias, emociones y recuerdos. En la antesala de esta propuesta, El Nuevo Heraldo dialogó con ella, quien repasó sus comienzos, su amor por la fotografía, el valor de capturar momentos irrepetibles y la alegría que despierta esta muestra que marcará un acontecimiento muy especial tanto en su recorrido personal como artístico:

Para comenzar, ¿Cómo nació la idea de esta muestra fotográfica y qué historia o mensaje principal buscas transmitir al público a través de las imágenes expuestas?

                En realidad, no tenía pensado realizar esta muestra, ya que fue una propuesta que recibí desde el Espacio Cultural Silvia Roggetti. Además de representar una gran oportunidad personal, también es una forma de dar a conocer que este espacio quedará instalado en ese lugar y de abrir sus puertas para que la gente pueda acercarse, conocerlo y apropiarse de él. Por otra parte, me puso muy feliz que hayan pensado en mí para esta iniciativa, porque la fotografía es una gran afición que llevo adelante con muchísimo amor y dedicación, aunque no soy profesional. Por eso, que alguien valore mi trabajo, se acuerde de mí y me brinde esta oportunidad me gratifica enormemente. Cuando me lo propusieron, no lo dudé ni un instante, porque sentí que era una forma muy linda de compartir aquello que tanto disfruto hacer.

Un poco para conocer tus inicios, ¿Cuándo nace esa afición y amor por la fotografía? En este sentido, ¿Hubo algún disparador o inspiración que te motivo a iniciarte en esta actividad?

                No sé si hubo un disparador puntual, pero creo que la fotografía siempre estuvo presente en mi vida. Evidentemente, uno comienza a interesarse más cuando logra tener su primera cámara y, en mi caso, empecé a sacar fotos durante la secundaria con una cámara muy pequeña. Sin embargo, con el paso del tiempo, indudablemente algo hizo que me volcara de lleno a esta pasión. Hoy por hoy, la fotografía forma parte de mi vida cotidiana de una manera muy natural; es más, cualquier persona que me consulta algo por redes sociales o WhatsApp suele recibir como respuesta una fotografía para que pueda ver dónde estoy o qué estoy haciendo. Creo que hice de la fotografía algo realmente masivo en mí, al punto de convertirla en una forma de comunicación y en parte de mi propio vocabulario.

                No obstante, recuerdo que comencé a sacar más fotos durante la pandemia. En ese contexto, empecé a entretener a la gente subiendo imágenes y haciéndolos partícipes de esas publicaciones, invitándolos a pensar un título para cada fotografía o a descubrir dónde había sido tomada. La idea era que pudieran mirarlas con otros ojos y realizar una lectura diferente de esas imágenes. Fue así como comencé a interactuar con las personas a través de la fotografía, generando un espacio de intercambio y participación en un momento muy particular.

                Igualmente, te quería contar que al principio a mí me gustaba que me sacaran fotos; yo siempre posaba. Después, de más grande, cuando pude empezar a ver todo con otros ojos, me gustó el lado de sacar la foto, de buscarla. Creo que hay que tener en cuenta que la foto es en ese momento, no hay vuelta atrás. Siempre que veas una imagen que te gusta, hay que sacarla en ese instante, porque ese momento no vuelve a repetirse.

Volviendo a la Muestra a punto de desarrollarse, ¿Qué criterios utilizas para seleccionar las fotografías que integran la misma y qué aspectos consideras más representativos de tu trabajo artístico?

                Ese es todo un tema para mí, porque soy muy desordenada a la hora de fotografiar: saco fotos de todo, todo me gusta y considero que todo merece quedar registrado. Justamente por eso, después se me complica muchísimo el momento de seleccionar imágenes. En realidad, lo que se va a ver impreso en la muestra es el material que presenté en una exposición anterior llamada Chaves Cotidiano, aunque algunas fotografías ya no estarán porque las fui regalando a personas que consideré que debían conservarlas. También formará parte de esta propuesta la imagen con la que obtuve un premio en la Legislatura Porteña, la fotografía de Amelia Carraro y, además, se proyectarán muchas otras tomas realizadas por mí, ya que imprimir imágenes en tamaños grandes requiere un presupuesto importante y costoso. De todos modos, el público podrá encontrarse con un poco de todo, porque cada fotografía tiene su simbolismo y su valor. A mí me atraen especialmente las arrugas de los viejos, sus gestos y sus manos; reconozco que tengo una inclinación muy especial por las personas mayores y, trabajando en el Hogar Carricart, ese sentimiento se ha potenciado aún más. Por otro lado, la muestra también permitirá descubrir distintos lugares, algunos medio abandonados y otros que están muy cerca de nosotros, pero cuya existencia muchas veces desconocemos.

En lo particular, ¿Qué esperas que se lleven las personas luego de recorrer la exposición y encontrarse con las distintas imágenes que la componen?

                En relación con lo que me preguntás, te cuento que el año pasado dicté un curso de fotografía durante algunos meses en la Sociedad Española. Justamente, una de las cosas que les decía a las personas que asistieron era que yo no les quería cambiar el ojo, sino agudizar la mirada, que aprendieran a ver un poquito más y a descubrir cosas que, si bien al principio pueden parecer insignificantes, terminan quedando lindas. Por eso, volviendo a la pregunta, para mí es suficiente con que la gente quede conforme y le guste lo que ve. Además, nuevamente considero que el privilegio más grande es que me hayan elegido para estar en ese lugar. En lo personal, tengo un afecto muy particular por la familia Roggetti.

¿Hay alguna fotografía en particular que tenga un significado especial para vos? ¿Por qué?

                Yo siempre hice fotos y, como te decía antes, me gusta registrar todo. Pero, sinceramente, la fotografía que más me marcó fue la de Amelia. A eso se suma la enorme satisfacción que me generó que esa imagen gustara tanto y que quienes la vieron pudieran leer en ella lo mismo que yo pude ver en aquel momento. Fue una foto que saqué con un celular sencillo, pero que logró transmitir mucho. El poder expresar algo a través de una fotografía y que alguien te lo reconozca como tal fue una de las experiencias más gratificantes que viví. Además, esa imagen tiene para mí un significado muy especial por el vínculo que tuve con Amelia. Es una foto completamente espontánea, como las que me gustan a mí; no me atraen las fotos posadas ni demasiado retocadas, porque siento que lo espontáneo tiene otra llegada a las personas. De hecho, como te contaba recién, la fotografía de Amelia la tomé con un celular porque incluso la cámara la intimidaba. Fue en una ronda de mates, en un momento natural y genuino, cuando la enfoqué y capturé esa imagen a la que decidí llamar “Saboreando recuerdos”.

Desde una mirada reflexiva, ¿Qué papel juega la fotografía en tu vida y qué te inspira a seguir creando imágenes?

                El mirar es, sin dudas, lo que más me inspira. En todo encuentro algo lindo. La verdad es que me apasiona la fotografía y continuamente estoy sacando fotos; de hecho, es muy común que la gente me vea en cualquier lugar tomando una imagen. Siempre digo que durante la pandemia la fotografía fue algo que me ayudó a sobrevivir a ese contexto de encierro, ya que, al estar sola, me permitió pasar el tiempo de otra manera. Con el transcurrir, eso se transformó en un hábito totalmente arraigado, algo que sostuve y sigo sosteniendo porque realmente me apasiona. Siempre estoy buscando qué veo y qué no veo, y eso es algo que me gustaría que mucha gente pudiera descubrir. Inclusive, muchas veces la fotografía termina siendo un espacio y momento terapéutico para determinadas situaciones. Por eso, para mí, la fotografía es mucho más que un hobby: es también mi terapia.

Lo que desees agregar.

                Quiero invitar a todos aquellos que así lo sientan y tengan ganas a acercarse este fin de semana a la muestra que se realizará en el Espacio Cultural Silvia Roggetti. Allí voy a estar, de 18 a 21 horas, compartiendo este momento tan especial. Será una buena oportunidad para encontrarnos, tomar unos mates, charlar y disfrutar de un espacio ameno en familia. Más allá de las fotografías, la propuesta busca ser un punto de encuentro para compartir experiencias y, también, para que quienes aún no lo conocen puedan descubrir y disfrutar de este hermoso lugar.

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