Próximo a celebrarse el 14 de mayo el Día Mundial del Atletismo, El Nuevo Heraldo tuvo la oportunidad de dialogar con Lidia Mascione, quien encontró en el correr una verdadera pasión y que ha hecho de este deporte una parte esencial de su vida. Lidia lleva logradas siete maratones de 42 kilómetros y recientemente participó en los 42K de la Maratón New Balance en la ciudad de Mar del Plata. En 2022 fue reconocida como la primera mujer del distrito de Chaves en completar esa distancia, un hito que marcó su trayectoria deportiva. Además de ser mamá de tres hijas mujeres, Lidia se desempeña como enfermera profesional en el Hospital Anita Elicagaray, y con gran responsabilidad y emoción nos comparte cómo descubrió en el deporte un camino de esfuerzo, superación y pasión.
A modo de reseña, y en relación a tu trayectoria deportiva, ¿Qué fue lo que te motivó a iniciarte en el atletismo y cómo ha evolucionado tu carrera desde entonces?
Lo que me impulsó a comenzar fue el bienestar que sentía al hacerlo por mi cuenta: salía a caminar y poco a poco empecé a trotar, hasta que un día, sin darme cuenta, ya estaba corriendo 25 kilómetros, sin conocimientos previos, simplemente resistiendo y disfrutando la satisfacción y la paz que me generaba, algo realmente hermoso. Más adelante, un compañero me sugirió que debía entrenar con alguien, y decidí seguir su consejo. Así fue como empecé a trabajar con Ramiro Saltapé, de Tres Arroyos, bajo un plan a distancia, y ahí comenzó todo: mi primer “Chaves Corre”.
Con el tiempo decidí dejar el plan de entrenamiento a distancia para contar con un seguimiento más personalizado, y en 2020 me integré al grupo ERT de Chaves, donde me entrenaba Rabas Acuña hasta fines de 2025. En la actualidad, ese grupo ya no existe y volví a entrenar nuevamente con Ramiro.
En cuanto a la preparación física y mental, ¿Cómo equilibras el entrenamiento físico con la preparación psicológica antes de una competencia importante? En este sentido, ¿Qué rol juega la alimentación en tu rendimiento y cuáles son tus rutinas de recuperación post-carrera?
La preparación física antes de una maratón es fundamental, especialmente cuando se trata de la primera experiencia. La constancia y la disciplina son claves para cumplir cada etapa del entrenamiento al pie de la letra, y la nutrición juega un papel esencial para sostener la resistencia. En lo psicológico, quienes amamos correr largas distancias encontramos en ello una verdadera terapia, una forma hermosa de conectar con uno mismo. La rutina de recuperación también es parte importante del proceso: generalmente comienza con caminatas durante la primera semana, luego se incorporan trotes suaves de manera progresiva, siempre acompañados de una adecuada hidratación. Este período de recuperación suele extenderse alrededor de cuatro semanas, tiempo necesario para que el cuerpo se recupere y vuelva a estar listo para nuevos desafíos.
Siguiendo con tu recorrido deportivo, ¿Cuál ha sido el desafío o momento más difícil de tu carrera y cómo lograste superarlo?
El desafío más difícil que enfrenté fue la carrera Tandilia de 30 kilómetros en dos etapas, una experiencia durísima para mí ya que no contaba con entrenamiento específico para correr en sierras. Sin embargo, pude lograrlo y la alegría que sentí al cruzar la meta fue enorme. Además, he tenido la oportunidad de correr en distintas provincias, como Salta y la ciudad de Rosario (Santa Fe), sumando experiencias únicas en cada lugar. A lo largo de mi recorrido he podido cumplir con todas las distancias pedestres: 5, 8, 10, 12, 15, 21, 30 y hasta los 42 kilómetros, cada una representando un reto distinto y una satisfacción personal que me impulsa a seguir adelante.
En función a lo que nos venís comentando, participaste en la reciente Maratón New Balance 42K de Mar del Plata, que reunió a más de 4000 atletas en abril de 2026, ¿Qué sentiste al cruzar la meta en un circuito tan emblemático, y qué significa para vos haber sido parte de una de las competencias más convocantes del país?
En la maratón de Mar del Plata de este año viví una emoción inmensa al poder lograrla, especialmente porque había tenido poco entrenamiento y, en realidad, no pensaba correrla. Sin embargo, dos semanas antes tomé la decisión de participar y me lancé al desafío. Fue un circuito duro, exigente en cada tramo, pero al mismo tiempo maravilloso, con un amanecer frente al mar que parecía un sueño y que convirtió la experiencia en algo inolvidable.
En cuanto al impacto social, ¿Cómo crees que el deporte puede contribuir a la inclusión y al desarrollo comunitario?
Yo estoy convencido de que el deporte tiene la capacidad de sanar, sin importar la disciplina que se practique. Es una herramienta maravillosa de inclusión, porque permite que cada persona pueda compartir su propia experiencia, y al hacerlo se genera un efecto contagioso que motiva a más gente a sumarse. Esa transmisión de vivencias, emociones y logros convierte al deporte en un puente que une.
En cuanto a tu proyección deportiva, ¿Qué nos podrías adelantar?
Mi proyección deportiva es seguir permaneciendo en el tiempo con esta pasión tan linda que es correr. Quiero continuar con mis entrenamientos, preparar nuevos objetivos de carrera y tener la satisfacción de poder lograrlos. También deseo compartir cada experiencia y conocer gente nueva en los distintos lugares a los que voy, porque de eso se trata: disfrutar del camino, descubrir hasta dónde puede llegar uno físicamente y hacerlo sin sufrir ni exponerse a lesiones que puedan provocar un abandono.
¿Algún mensaje que desees agregar?
Mi mensaje final sería que todo se puede lograr, siempre y cuando uno se anime a intentarlo. El verdadero desafío está en aprender a ganarle a nuestra propia mente, que muchas veces nos dice “no” y nos pone límites. Superar esas barreras internas es lo que nos permite descubrir nuestra fuerza, alcanzar objetivos que parecían imposibles y vivir la satisfacción de haberlo conseguido.



